Sobre el hábito de la lectura


         En noviembre de 2006, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) publicó los resultados de una encuesta que había realizado teniendo como tema central la lectura en México. A partir de ello, Daniel Goldin invitó a trece académicos, investigadores y promotores de la lectura a comentar los resultados, mismos que dieron origen al libro “Encuesta nacional de lectura. Informes y evaluaciones” (UNAM. CONACULTA. 2006). Uno de los invitados fue Gregorio Hernández Zamora, quien hace una interesante reflexión sobre la variable “hábitos de lectura” que la encuesta pretendió medir. Por considerarlo de interés, transcribo una parte de su texto.

“Pese a que en el reporte de la ENL se introducen términos como “prácticas de lectura” o “culturas de la lectura”, la idea del “hábito de la lectura” ha sido un concepto central que aún predomina en el discurso público en México. Editores, intelectuales, funcionarios educativos, maestros, locutores de radio y TV, promotores de lectura, y hasta investigadores educativos han asumido que el problema educativo de México son las “deficiencias en los hábitos de lectura” de su población. La fuerza de esta simplificación ha sido tal que la agenda educativa del gobierno “del cambio” estuvo dominada por el “fomento a la lectura” y la obsesión por las “nuevas tecnologías” más que por atender problemas estructurales de nuestro sistema educativo. “Hábito de lectura” no es, pues, un concepto banal, pues con base en éste se ha diseñado toda una agenda de política cultural y educativa y se han asignado recursos institucionales y financieros para programas tales como Salas de Lectura, la megabiblioteca José Vasconcelos, el Programa Nacional de Lectura y la realización misma de la ENL.

         A partir de investigaciones previas, en el artículo ¿Quién define lo que es leer? (publicado en 2002), inicié un cuestionamiento a la afirmación simplista de que “los mexicanos no leen porque no tienen el hábito de la lectura”. Mi punto de partida era el cuestionamiento a la obstinación de hablar de la lectura como un “hábito”.  Y es que en la discusión sobre la lectura en México nos ocurre lo mismo que en el terreno tecnológico: padecemos un retraso de décadas. Mientras en México se sigue planteando el asunto en términos de “deficiencias en los hábitos de lectura” (lo que implica un diagnóstico a priori: “hay malos hábitos”, y una solución: “mejorar los hábitos”), a nivel internacional la investigación sobre las prácticas de lectura reconoció desde hace décadas el carácter de la lectura como una práctica social diversa (en géneros, propósitos, contextos, modos) e inseparable de prácticas sociales más amplias (trabajo, comercio, religión, política, derecho, periodismo, arte, ocio, educación). En este sentido, sabemos desde hace décadas, que el ejercicio de prácticas culturales como leer o escribir, no depende de hábitos puramente psicológicos e individuales, sino del lugar que las personas (los lectores)ocupan en las relaciones sociales, institucionales y culturales, que son las que hacen accesibles o restringen ciertas prácticas de leer, escribir, hablar y pensar”.

         Hasta aquí la aportación de Hernández Zamora, originario de Neza, de quien su ficha técnica afirma que ha trabajado como mecánico automotriz, mecanógrafo, prefecto de secundaria, docente y diseñador de materiales educativos para maestros y alumnos. Doctorado en Lengua y Cultura Escrita por la Universidad de Berkeley, California. De sus comentarios, juzgue usted.

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2 comentarios

  1. En mi Instituto educativo todos los años se hace una investigación sobre los hábitos de lectura de los jovenes de secundaria del área metropolitana. Las conclusiones a las que se ha llegado han sido “que los jóvenes tienen malos hábitos de lectura” y se dan algunas recomendaciones para mejorar o cultivar el hábito. Nivel cultural, económico, educación, géneros, propósitos, y otros indicadores que se han mencionado no son tomados en cuenta por la naturaleza de la investigación. se llego a concluir que estos no eran importantes al momento de definir un hábito. me parece interesante el artículo porque si creo que el background de una persona influye en las actitudes que esta presenta en los aspectos de su vida, incluyendo el leer. Talvez de aqui a algunos años, esta investigación se oriente un poco mas hacia ese lado ya que hay que aceptar que no todas las personas leen, y eso no significa que sean tontas, simplemente no lo hacen por A o B motivo.

  2. hola a todos estan bn lo k escribenm pero le deven de poner mas atencion alo k ponen ok

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