Producción de textos en preescolar

 

Norma, una estudiante de maestría a la que asesoro en la elaboración de su tesis trabaja con el tema de la producción de textos en preescolar. Cuando lo comenté en plática informal con algunos amigos –no profesores, por cierto-, uno de ellos rápidamente replicó: “Ah, ¿y cómo le hace si los niños de preescolar no saben escribir?”.

 

         Ciertamente, esos alumnos no saben todavía escribir de la manera en que lo hace usted que lee este artículo o el amigo del cual comento. Sin embargo, escriben. A su manera, claro. Esto es, con dibujos, con rayas y bolitas, con grafías parecidas a letras que quieren imitar, y lo hacen sin tener en cuenta el realizarlo de izquierda a derecha y de arriba abajo. Esto es posible porque aun antes de ir a la escuela han desarrollado una idea de lo que es escribir, básicamente porque han visto a los adultos o a niños mayores hacerlo.

 

         El término “producción de textos” es más abarcativo que el término “escribir”. Quien escribe es claro que produce un texto, pero no todo sujeto que produce un texto tiene necesariamente que escribirlo. Me explico: una de las estrategias que la profesora Norma considera es el dictado. De la primaria hacia delante, los profesores utilizan el dictado con sus alumnos como una manera de trasmitir conocimientos, ideas, instrucciones, datos, etc. Bueno, pues en preescolar los niños dictan a la maestra, que es quien escribe. Esa es su manera de producir textos.

 

         El escribir una palabra, una oración, un ensayo o un tratado es una de las últimas acciones del procedimiento de producción de textos (faltarían todavía la revisión y la corrección); el proceso comienza cuando la persona se ve en la necesidad (o el gusto, que es otra forma de necesidad) de escribir, y de ahí siguen las fases de pensar en lo que se quiere decir, a quién destinarlo, cómo decirlo, cuál será su estructura, cuál su extensión, etc. En la medida en que avanza la experiencia escritora, estas fases parecen compactarse en el sólo acto de escribir, pero de hecho siguen estando siempre presentes, aunque poco se piense en ellas.

 

         De la misma manera en que el trazo, la caligrafía o el dibujo entrenan a la mano para escribir, el dictado en preescolar prepara al alumno para la producción de textos. Ana Teberosky (2001) en el texto Comprensión lectora (Graó. Barcelona) menciona algunos de los aprendizajes que los niños construyen con esta actividad: controlan la longitud del enunciado que dictan en función de lo que el adulto debe escribir, esto es, la necesidad de ser conciso; controlan el contenido del dictado, o lo que realmente quieren decir; retienen en la memoria la secuencia del texto, lo que le da coherencia; controlan (o aprenden) la pronunciación de lo dictado; y aprenden sobre la estructura del texto.

 

         Como puede verse, tanto la escritura como la producción de textos (sobre todo esta última) pueden trabajarse desde preescolar. Hacerlo facilitará que el niño vaya desarrollando habilidades que le permitirán, posteriormente, ser, ya por su cuenta, no solamente un productor de textos, sino también un escritor, como el amigo del que hablo.

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