Sinónimos, hipónimos e hiperónimos

         Como se sabe, no hay en el Español –ni en ningún otro idioma- dos palabras que signifiquen exactamente lo mismo, o que se usen para designar una misma cosa. Bajo esta óptica, habría entonces que considerar que no es lo mismo amar que querer, ver que mirar, escuchar que oír. En el habla cotidiana estos pares de palabras pueden usarse indistintamente sin que se afecte la esencia del mensaje porque ambas tienen el mismo sentido; en el caso, por ejemplo, de amar y querer, ambas se refieren a una expresión de afecto, de algo con lo se siente predilección o satisfacción o gozo, pero no siempre uno ama lo que quiere, aunque siempre quiere lo que ama. Digamos que es una diferencia de matiz.

        A este fenómeno semántico de la lengua se le llama sinonimia. Las palabras sinónimas comparten una significación aproximada, parecida, semejante, cercana, pero no igual. De esta manera, matar, asesinar y linchar, aunque se refieren a quitar la vida, cada palabra designa una circunstancia particular en que el acto se lleva a cabo. Se dice, por ejemplo, que los pueblos esquimales tienen  varias palabras para nombrar la nieve, o que los pueblos del desierto usan otras tantas para designar la arena, pero en ambos casos las utilizan porque se refieren a diferentes tipos de arena o nieve y establecer esa diferenciación es para ellos fundamental.

     La gramática habla de sinónimos totales y sinónimos parciales. Los primeros, para designar aquellas palabras que pueden usarse indistintamente sin que –aparentemente- cambie el significado, como es el caso de las palabras micra y micrón, que en el campo de las ciencias se aceptan como válidas para referirse a la millonésima parte de un metro, aunque la palabra micra es, en su origen, el plural de micrón. Los sinónimos parciales, por su parte, son palabras que pueden usarse con un significado “igual” en muchos contextos, pero no en todos; es el caso, por ejemplo, de pistola y arma.         

  Para establecer una diferencia y una precisión entre estos casos de sinonimia, la gramática habla de dos categorías: el hipónimo y el hiperónimo. El primero se refiere a una cualidad particular y el segundo a una general. Así, pistola es el hipónimo de arma, que es su hiperónimo. Es decir, aunque una pistola siempre es un arma, no todas las armas son pistolas. La misma relación se establece, por ejemplo, entre las palabras, asesinar y linchar, que son hipónimas de matar, que es su hiperónima.

      El uso de sinónimos en la expresión oral y escrita evita la repetición de un mismo término y su consiguiente monotonía. Esto es, la sinonimia es un recurso que facilita y enriquece la exposición de las ideas y que demuestra el conocimiento y dominio del vocabulario de un idioma. Sin embargo, como ya se anotaba, hay que tener cuidado al elegir un sinónimo, pues el uso atinado y la aceptación de quien recibe el mensaje dependen de factores como el lugar, el contexto sociocultural y la intención con que se utilicen. En otras palabras, no todos los sinónimos son adecuados en todas las circunstancias ni con todas las personas. Tú que me lees, seguramente ya lo habrás advertido.

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Una respuesta

  1. nacesito ap`renderme esyto

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