Cómo redactamos


         A lo largo de la vida escolar, cada estudiante va adquiriendo poco a poco, renglón a renglón, las estrategias que le ayudarán a cumplir con las tareas que por escrito le solicitan los profesores, llámense composiciones, ensayos, monografías, fichas, etc. Existen, por supuesto, formatos que indican cómo construir determinados tipos de texto, pero el armado de lo que se quiere decir se fragua dentro de la cabeza de cada escritor.

         De esta manera se construye paulatinamente un estilo o manera particular de desarrollar la escritura, con sus vicios y sus virtudes. Antonie de la Garanderie, un pedagogo francés contemporáneo de los más reconocidos, ha observado las estrategias a las que recurren los estudiantes cuando tienen que elaborar un texto escrito y encuentra tres tipos de escritores, lo que hacen y lo que puede hacerse para remediar cuando la estrategia no funciona. Comparto sus observaciones con ustedes.

Los redactores. Son lo que, dice Garanderie, redactan inmediatamente. Pueden sentirse repentinamente bloqueados en el desarrollo de la tarea. Ya no saben cómo seguir. Han perdido el hilo de su pensamiento. En el momento de la revisión se percatan de que el tema ha sido tratado de manera incompleta o que algunas partes de su texto no vienen al caso… Para remediar esta situación, propone a algunos que relean lo que acaban de escribir y lo analicen. Comprueba cómo reanudan su redacción una vez que han vuelto a encontrar el hilo de las ideas. A otros les aconseja copiar de nuevo la composición y rehacer con este motivo las partes de la misma que no convengan.

Los que se dejan llevar por la pluma o los buscadores de ideas. Éstos no elaboran un plan. Dejan correr la pluma. Aún cuando algunas partes contengan ideas interesantes, se notan incoherencias, desequilibrios relacionados con la ausencia de un plan. Aconseja entonces una revisión comparando el contenido que se produjo con el tema que se propuso. De esa manera, el alumno puede darse cuenta de lo que debe conservar y lo que debe eliminar. Después, puede preguntarse respecto a las transiciones que deberá crear para articular las diferentes partes conservadas.

Los planificadores. Elaboran planes, pero después no saben muy bien cómo llenar las diferentes partes. A este tipo de alumno le aconseja no pasar a la redacción inmediata, sino más bien reunir una documentación para cada parte, tomar notas, aprender de memoria algunos pasajes; en una palabra: impregnarse del tema de todas las maneras posibles. Es sólo tras este trabajo de maduración que el alumno pasará a la fase de redacción.

         En el aprender a redactar tiene mucho que ver, por supuesto, la orientación, dirección y enseñanza de los profesores, que el tema y el propósito sean claros, que la tarea no sobrepase las capacidades naturales del alumno, que haya la suficiente información sobre el tópico, pero está también el esfuerzo personal que realice el estudiante para ir afinando su propia competencia. A redactar se aprende redactando, sí, pero con tenacidad e inteligencia.

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