El precio del libro

El catedrático español de lengua y literatura, Carlos Lomas, es además uno de los teóricos más prestigiados que a nivel internacional impulsan ese gran movimiento que aglutina muchas posturas sobre la enseñanza de la lengua y la literatura y que se conoce de manera genérica como enfoque comunicativo y funcional, que privilegia el uso creativo de la lengua más que el conocimiento de su estructura, y la vivencia literaria –a través de la lectura- que la historia de la literatura.

En una entrevista concedida a Juan Domingo Argüelles en 2004, entre muchos otros aspectos, Carlos Lomas se refiere a un aspecto polémico: el precio del libro y el hábito de la lectura. A continuación, su planteamiento:

El libro no siempre es barato ni accesible. Aunque también debo decir que, al menos en mi país, hay cierta hipocresía con respecto al precio del libro. Hay gente que dice que los libros son muy caros, pero esa misma gente es la que en una cena o en un viaje de fin de semana se gasta un dineral con el que se podría comprar veinte libros.

Por tanto, en el caso del libro, como en el caso de cualquier bien de consumo, todo tiene que ver con el valor que se le da a las cosas. Hay gente que dice que los libros son caros y se gasta una fortuna en ropa o en un auto y de eso no se queja; es decir, no se queja del alto coste de ese tipo de bienes, pero sí cuando se trata del coste de los libros. Insisto: todo depende del valor que se les dé a las cosas; si le damos el valor al libro, es evidente que para muchas personas no será un gasto caro, sino razonable.

En mi trato con estudiantes, profesoras (es) y padres y madres de familia he escuchado innumerables veces, a manera de justificación para no leer, el alto precio de los libros. Y tiene su parte de verdad. En economías como la nuestra donde la mayoría de la población percibe salarios a nivel de subsistencia, comprar un libro sin necesitarlo explícitamente es un lujo impensable, pero también esconde una coartada perfecta para no verse comprometida a leer.

Creo que Carlos Lomas se refiere en su comentario a aquellos segmentos de la población que teniendo recursos para comprar un libro no lo hacen porque privilegian otras cosas. Y están en su derecho de hacerlo, lo que no se vale es utilizarlo como excusa. Y quienes no tienen el recurso tampoco están condenados a no tener contacto con el libro. Libros hay. Libros sobran. Quien busca libros los encuentra. Los caminos para llegar al libro son incontables, y no necesariamente pasan por el de tenerlo en propiedad. Son caros, sí, pero también, como dice Serrat, es necesario distinguir valor y precio.

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