La protección por el libro



         A lo largo del tiempo y en las más variadas civilizaciones, el poder del libro ha sido eje de muchos relatos. El mundo mágico está poblado de seres que obtienen poder a partir de la posesión de un libro y el dominio de su contenido.

En su libro Antología de la literatura fantástica (Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 1965), Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, dos escritores fundamentales en la literatura argentina del siglo XX, presentan un texto de G. Willoughby-Mead precisamente con este tema, y que comparto con ustedes.

El literato Wu, de Ch’iang Ling, había insultado al mago Chang Ch’i Shen. Seguro que éste procuraría vengarse, Wu pasó la noche levantado, leyendo, a la luz de la lámpara, el sagrado Libro de las Transformaciones. De pronto se oyó un golpe de viento, que rodeaba la casa, y apareció en la puerta un guerrero, que lo amenazó con su lanza. Wu lo derribó con el libro. Al inclinarse para mirarlo, vio que no era más que una figura recortada en papel. La guardó entre las hojas. Poco después entraron dos pequeños espíritus malignos, de cara negra y blandiendo hachas. También éstos, cuando Wu los derribó con el libro, resultaron ser figuras de papel. Wu las guardó como a la primera. A medianoche, una mujer, llorando y gimiendo, llamó a la puerta.
-Soy la mujer de Chang –declaró-. Mi marido y mis hijos vinieron a atacarlo y usted los ha encerrado en su libro. Le suplico que los ponga en libertad.
-Ni sus hijos ni su marido están en mi libro –contestó Wu-. Sólo tengo estas figuras de papel.
-Sus almas están en esas figuras –dijo la mujer-. Si a la madrugada no han vuelto, sus cuerpos, que yacen en casa, no podrán revivir.
-¡Malditos magos! –gritó Wu- . ¿Qué merced pueden esperar? No puedo ponerlos en libertad. De lástima, le devolveré uno de sus hijos pero no pida más.
Le dio una de las figuras de cara negra.
Al otro día supo que el mago y su hijo mayor habían muerto esa noche.

Más allá de su carácter simbólico manejado en estos relatos, el libro es en realidad un instrumento de poder en cuanto que maneja información, y quien tiene ésta elabora conocimiento. En nuestros tiempos, así como en el pasado, el libro sigue siendo un objeto importante y valorado. Lo mejor es, claro, cuando pasa de ser un objeto a ser un instrumento. Ahí radica su verdadero poder.

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