Recuerdo escolar


         José Vasconcelos fue, entre muchos otros cargos, Secretario de Educación Pública entre 1921 y 1924. En ese cargo impulsó una gran reforma de la educación en nuestro país a través de acciones como la edición de clásicos de la literatura para su distribución masiva, la creación de un programa de apoyo a la creación de bibliotecas y el aliento a las bellas artes.

         Oaxaqueño él, por azares del destino vive su infancia en Piedras Negras, Coahuila, y para asistir a la escuela tiene que cruzar la frontera y asistir a la instalada en Eagle Pass, Texas. Comparto con ustedes un curioso y poco conocido recuerdo escolar escrito muchos años después en sus memorias.

“La escuela me había ido ganando lentamente. Ahora no la hubiera cambiado por la mejor diversión. Ni faltaba nunca a clase. Uno de los maestros nos puso expeditos en sumas, restas, multiplicaciones, consumadas en grupo en voz alta, gritando el resultado el primero que lo obtenía. En la misma forma nos ejercitaba en el deletreo o spelling, que constituye disciplina aparte en la lengua inglesa. Periódicamente se celebraban concursos. Gané uno de nombres geográficos, pero con cierto dolo. Mis colegas norteamericanos fallaban a la hora de deletrear Tenochtitlán o Popocatépetl. Y como protestaran, expuse: -¿Creen que Washington no me cuesta a mí trabajo?

En todo, la escuela era muy libre y los maestros justicieros. El año que nos tocó una señorita recibí mi primer castigo. No recuerdo por qué falta, se me obligó a extender la mano; en ella cayó un varazo dado con ganas. Sin embargo, sin ira. Una vez azotado se me dijo: -Ahora a sentarse-. A poco rato, la misma maestra me hizo alguna pregunta como a los demás; el asunto se había liquidado. Hay algo de noble en un castigo así, severo y honrado. Se paga la falta y se sigue viviendo ya sin carga alguna de remordimiento. Nunca he sido partidario de la blandura de cierta pedagogía posterior que suele convertir al maestro en juguete del niño y al estudiante en censor del catedrático. Un manazo justo en la infancia, una explicación oportuna en el colegio, en la Universidad, producen un efecto de saneamiento, de higiene indispensable de toda labor colectiva. La condición de eficacia está no más en ejercer la autoridad sin odio”.

         Este fragmento está  tomado del libro ¿Qué país es éste?, una antología de Emmanuel Carballo que recoge testimonios de las andanzas de escritores mexicanos de los siglos XIX y XX en territorio estadunidense, en una edición de CONACULTA en 1996. Muy recomendable.

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