Seis mitos sobre la creatividad


         Gladys Mabel Marín Amaya egresó de la Licenciatura en Educación de la Universidad Pedagógica en el año 2000. La perdí un poco de vista. Supe que trabajó para una escuela particular en Manzanillo. Hace poco volvimos a encontrarnos pues envió un artículo para publicarlo en Plana de Garabatos, la revista de la UPN.

         El interesante artículo de Gladys habla sobre la creatividad, esa facultad humana tan nombrada como difícil de definir. En el texto afirma que la creatividad es una herramienta clave para crecer y vivir en una sociedad siempre cambiante, que si no fuera por ella “estaríamos viviendo en la selva y comiendo raíces”, que puede ser sinónimo de plenitud y felicidad, que no es un artículo de lujo o una curiosidad, sino el camino para el progreso en todos los campos. Desarrolla, en fin, de una manera clara y agradable, una reflexión sobre creatividad y educación y su influencia en el desarrollo personal.

         Sin embargo –como sucede muchas veces cuando se lee- la lectura de su texto me trajo a la mente otro cuyo tema es también la creatividad, y forma parte de un capítulo del libro Aprender con mapas mentales de J. P. R. Gómez A. Ontoria y A. De Luque. En él plantean que alrededor de la creatividad se han desarrollado ideas falsas que entorpecen o bloquean su desarrollo, presentándola como algo extraño e inalcanzable. Son los mitos sobre la creatividad. Por su obvio interés, reproduzco aquí lo señalado por los autores.

Primer mito: Para ser creativos hay que ser totalmente originales. Idea contraria: la originalidad se puede enseñar y suele mejorar con la edad. La originalidad es el resultado de una modificación constante derivada de búsqueda de soluciones y toma de decisiones.
Segundo mito: Los artistas y científicos son las únicas personas creativas. Idea contraria: Todos somos creativos, como se pone de manifiesto en las ideas, en las relaciones, en la organización, en una actividad física.
Tercer mito: Se necesita un alto cociente intelectual para ser creativo. Idea contraria: Un cociente medio es suficiente para la mayoría de las actividades creativas y, de hecho, se ha visto muchas veces la creatividad de personas con numerosas carencias mentales.
Cuarto mito: La creatividad es innata y fácil. Idea contraria: La creatividad requiere un trabajo constante.
Quinto mito: La creatividad significa producir algo tangible. Idea contraria: Se debe disfrutar del trabajo en sí mismo.
Sexto mito: Las personas creativas son neuróticas y / o locas. Idea contraria: Para seguir siendo creativos, debe aprenderse a aceptar las críticas. Superar los fracasos y rechazos son bagaje normal del viaje creativo.

         El planteamiento de los mitos me parece acertado, aunque, en lo personal, creo que algunas “ideas contrarias” presentadas por los autores dan para desarrollarse más y con mayor claridad. Con todo, pienso que reflexionar sobre esos mitos y ubicar qué postura tenemos ante ellos puede ser muy interesante no sólo para nosotros en particular, sino también para el desarrollo de la gente que nos rodea. Desmitificar la creatividad, alentar y repetir “tú puedes” debe ser, para padres y maestros, más que una actividad, una actitud.

Por cierto, Gladys sigue allá, en Manzanillo, laborando en un Conalep. Un abrazo.

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