Lectura y comunicación

 Vivimos en un mundo letrado. Antes de llegar a la escuela –aún al Jardín de Niños- los niños ya tienen noción de la escritura: cómo es, cómo se hace y que significa algo. Conforme avanzan en su vida se dan cuenta de que el soporte de la escuela es la letra, la escritura y, claro, su contraparte, la lectura. A partir de sus primeros años escolares y hasta que terminen su proceso educativo en la escuela, sus ojos habrán pasado por sobre miles de páginas en libros, apuntes, fotocopias y pantallas de plasma. Aunque la exposición y la guía del maestro son fundamentales para el aprendizaje, las mayores posibilidades de acceso a la información son las que pueden lograr mediante la interacción con los libros. De ahí la importancia de formar buenos lectores autónomos, capaces de buscar, analizar y usar la creciente información a la que cada día es más sencillo acceder. Pero la lectura traspasa los límites escolares; aunque se van prefigurando ya nuevos lenguajes más simbólicos que tiene la virtud de estar más allá de los idiomas particulares, y por tanto al alcance de todos, aún los no letrados, el desciframiento de las formas escritas todavía es fundamental para moverse eficazmente en el mundo. El papelito habla sigue siendo vigente y lo será por un buen tiempo más; por escrito se encuentran convenios, anuncios, instrucciones, noticias, saberes, ideas, proclamas, insultos, versos… Las actividades de la vida cotidiana en donde interviene o está presente la letra son incontables, y, siendo gráficamente las mismas, según la intención del escrito, adquiere un tono y un carácter distinto en cada caso. La letra toma la forma del tipo de texto que la contiene. Dorothy H. Cohen (1997), en su libro Cómo aprenden los niños (SEP. México) afirma: “La lectura, durante los años intermedios de la niñez, no debe ser una materia aislada aprendida en el colegio, sino un proceso de comunicación fundamental para mucho de lo que es importante e interesante en la escuela. Leer es una manera (y a medida que pasen los años será cada vez más importante) de recibir ideas y conocimientos de personas que de otro modo serían inaccesibles”. Por ello, la lectura en la escuela debe plantearse no como un aprendizaje aislado más, como una “hora de la lectura”, sino como el desarrollo de una habilidad que es el eje de la formación del estudiante. La escritura es un acto de comunicación que trasciende tiempo y espacio, y la lectura la llave para entrar en su significado. Darle a la lectura la real dimensión de su importancia por parte de los docentes es imprescindible, pero más importante aún es ayudar a desarrollar en los alumnos la idea de que leer, leer cada vez mejor, es fundamental para su vida.

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Una respuesta

  1. Muy buenos textos papá!!! Te estaré leyendo por la web

    Saludos!

    atte. Mike

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