Transferencia

         Nuestra supervivencia en el planeta se debe a una larga cadena de circunstancias entre las que destaca, sin duda, el desarrollo mental que la especie humana llevó a cabo y que le permitió comprender y aprender el mundo. Dentro de la complejidad del pensamiento hay una habilidad clave para que esa evolución se llevara a cabo: la transferencia.

 

         Transferir, dice el diccionario, es pasar o llevar una cosa de un lugar a otro. Cuando una persona se apoya en conocimientos ya adquiridos para acceder o comprender otros, está llevando a cabo una transferencia.

 

         El enfrentarnos a situaciones de aprendizaje genera conocimiento, y con ello, experiencias. Esas experiencias, valiosas de por sí, tendrían poco efecto si hubiera que vivir una por cada situación de aprendizaje. Sin embargo, dado que en algunas situaciones de aprendizaje existe paralelismo, es decir, se parecen, los conocimientos de una experiencia semejante sirven de base para conocer y comprender la nueva. Un ejemplo muy simple: un niño pequeño no necesita tocar todos los objetos puestos al fuego para saber que están calientes; basta con que en su experiencia esté ya el conocimiento después de haber tocado uno. Cuanto más similares sean las situaciones de aprendizaje, más probable es que ocurra la transferencia de una a otra.

 

         La transferencia es una habilidad cognitiva que llevamos a cabo de manera inconciente. En la vida diaria, por ejemplo, el uso de refranes para explicar y aclarar situaciones demuestra la transferencia de quien lo dice, y obliga a quien lo escucha igualmente a transferir para poder comprender.

 

         Según David Perkins (1984) es posible hablar de dos niveles de transferencia. Se usa transferencia de bajo nivel cuando se aplica una habilidad o conocimiento ya adquirido y que pasa casi automáticamente para aplicarlo en una situación nueva, por ejemplo, quien sabe manejar un coche podrá, en principio, manejar un camión; se usa transferencia de alto nivel cuando la habilidad o el conocimiento adquiridos son usados concientemente para tratar de resolver una situación nueva, cuando se piensa en el cómo aprovechar lo que se sabe, por ejemplo, en la elaboración de estrategias para resolver problemas.

 

         Si bien la transferencia es una habilidad del pensamiento que se lleva a cabo internamente, los docentes pueden apoyar y estimular en los estudiantes su uso ayudándoles a hacer las conexiones necesarias entre conocimientos previos y conocimientos nuevos; mejor todavía, apoyándolos para hacerlo metacognitivamente, es decir, llevando a cabo el proceso de manera conciente, deliberada y dirigida.

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