Los sueños según Orhan

Nacido en Turquía –específicamente en Estambul- en 1952, Orhan Pamuk fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura en 2006. Entre sus novelas se encuentran El libro negro, La vida nueva, Nieve y Me llamo Rojo.

Ambientada en la Turquía del siglo XVI, Me llamo Rojo es una extraordinaria narración donde se combinan la historia, la intriga y el amor, desarrollada con el recurso de múltiples narradores (no todos humanos) que coinciden en una trama que los va enlazando a través de una serie de misteriosos asesinatos. Detallista y minucioso hasta el límite, Pamuk presenta en esta obra un verdadero retablo donde cada maravilla (personajes, objetos, animales, sucesos) tiene su propia historia por contar, en un marco donde la sociedad, la religión, la política y el arte reflejan una nación atrapada entre la propia tradición y la influencia del pensamiento europeo.

De entre las muchas joyas que en el libro pueden encontrarse, hay dos pequeñas pero interesantes alusiones a los sueños, mismas que comparto con ustedes. En este primero, donde enumera para qué son útiles:

“Los sueños sirven para tres cosas:

Alif: Quieres algo pero no te permiten ni siquiera que lo quieras. Entonces dices que lo has soñado. Y así es como si quisieras sin querer lo que quieres.
Bá: Quieres hacerle daño a alguien. Por ejemplo, quieres calumniar a alguien. Entonces dices que has soñado que tal mujer cometía adulterio; o que has soñado que tal bajá se trasegaba jarra tras jarra de vino. Así, aunque no te crean, simplemente por haberlo mencionado, parte del mal se le anota a su cuenta.
Yim: Quieres algo pero ni siquiera sabes lo que quieres. Cuantas un sueño confuso. Enseguida te lo interpretan y te dicen qué es lo que tienes que querer y qué es lo que pueden ofrecerte. Por ejemplo, te dicen que te hace falta un marido, o un hijo, o una casa…”

En otro pasaje, uno de los personajes habla con otro sobre la relación entre el sueño y la realidad:

“Estos sueños no son realmente cosas que hayamos visto dormidos. Todo el mundo cuenta que soñó de noche lo que ha soñado de día para que le sirva para su objetivo. Sólo los bobos cuentan sus verdaderos sueños nocturnos tal y como han sido. Entonces o se ríen de ti o, como siempre pasa, interpretan para mal tu sueño. Nadie se toma en serio los sueños verdaderos, ni siquiera los que los han soñado”.

Sirvan estas dos cápsulas como una invitación a leer a Orham Pamuk y su prosa fascinante, una oportunidad no sólo para entrar en contacto con un estilo fresco y diferente, sino para adentrarse en un mundo sustancialmente distinto al occidentalizado que conocemos.

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