Niveles de comprensión lectora

Un noche antes del examen, un alumno cualquiera de, digamos, quinto grado de primaria, machetea (es decir, trata de grabarse en la memoria, generalmente a fuerza de repetirlo), la información que considera indispensable para lograr, al menos, una calificación aceptable que lo libre de la tremenda bronca que le armará el papá en caso de que ocurra lo contrario.

Pensemos que estudia un texto como este: “Tsunami es un vocablo japonés que significa “ola de gran magnitud”. Este tipo de olas no se produce por la acción del viento, sino por un movimiento sísmico, una erupción volcánica submarina o costera, avalanchas submarinas o desprendimientos de enromes bloques de hielo de los casquetes polares. La mayoría de los tsunamis ocurren en el Océano Pacífico debido a que está rodeado por un cinturón de regiones sísmicas volcánicas.”

Al momento de leer, como se sabe, entran en juego aspectos relacionados con quien lee (conocimientos previos, experiencia, capacidad, etc.) como los relacionados con lo que se lee (tipo de texto, tema desarrollado, vocabulario, etc.) y la comprensión es ese producto final que queda en la memoria y que podemos explicar, ejemplificar, aplicar, justificar, comparar, contextualizar o generalizar, evidencias éstas que confirman la comprensión.

Según los lingüistas Walter Kintsch y Teun Van Dijk que han trabajado (tanto por separado como juntos) aspectos relacionados con el lenguaje, lo que quedará comprendido en la memoria del alumno de que hablamos podrá corresponder a lo que ellos llaman niveles de representación del discurso, o niveles de comprensión: formulación superficial, base de texto y modelo de la situación.

En el primer nivel, el de formulación superficial, dependiendo de cada lector y de cada texto, el alumno será capaz de grabarse en la memoria palabras y oraciones con la misma organización sintáctica que en el texto original, y de responder entonces preguntas del tipo “Tsunami significa: a) terremoto, b) viento fuerte, c) ola de gran magnitud, d) región sísmica. En este nivel la comprensión puede ser mínima y reducirse sólo a poder repetir las cosas acertadamente (como “la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa”), pero que, por lo mismo, hacen los conocimientos fácilmente olvidables o sin sentido, como el caso del teorema.

Para acceder al segundo nivel, llamado la base de texto, el estudiante debe ser capaz de entender el significado de lo que le dice el texto (y no sólo repetirlo), y elaborar, entonces, su idea de lo leído. Con esto, el alumno será capaz de contestar una pregunta aunque la respuesta no aparezca con las mismas palabras del texto original. Por ejemplo: “El tsunami es un fenómeno: a) cíclico, b) impredecible, c) programable, c) constante. Este conocimiento ha entrado a la memoria no en términos de las palabras del texto, sino con la forma de una idea que representa lo leído, su significado, su interpretación. A estas ideas las llamamos proposiciones. Este conocimiento, dado que tiene sentido, es mucho más perdurable (a veces es para siempre) que el del primer nivel.

El nivel modelo de la situación lo describen Kintsch y Van Dijk como “la representación cognitiva de los acontecimientos, acciones, personas y, en general, de la situación sobre la que trata el texto”. Es decir, si llega a este nivel, el alumno de que hablamos guardará en la memoria no sólo las palabras del texto (primer nivel) ni la información de qué es y como se forma un tsunami, sino una representación de la situación descrita en el texto, una idea global que le dice qué es un tsunami, dónde y cuándo se produce, inferir qué riesgos conlleva, etc. pero no en proposiciones (ideas) aisladas, sino integradas en un todo. Como si la persona editara su “propia película” sobre lo que ha leído. Representar la situación que describe el texto supone incorporar gran cantidad de elementos no mencionados explícitamente en el texto, provenientes de los conocimientos previos o inferencias del lector, que le hacen capaz de elaborar proposiciones como “el tsunami es altamente riesgoso para los pueblos que habitan a la orilla del mar”.

De los tres niveles, el tercero es el más integrado y completo. De hecho, se dice que para hablar de comprensión de un texto hay que llegar a este nivel, sin perder de vista la importancia que los otros dos juegan en la construcción de este último. Si los vemos como fases o momentos de un solo proceso de comprensión, habrá que trabajar y reforzar las habilidades del pensamiento que en su momento y con su razón cada uno de ellos precisa.

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