Toco tu boca.

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”

El 12 de febrero, pero de 1984 (esto es, hace nueve días hizo veintiséis años), muere en París, víctima de la leucemia, uno de los grandes –verdaderamente grande- de la literatura universal: Julio Cortázar

Argentino nacido en Bélgica y ciudadano francés, Cortázar es fundamentalmente reconocido por su novela Rayuela, publicada en 1963, que refleja la innovación, la creatividad y la originalidad que caracterizó su trabajo literario desarrollado en novelas, cuentos, teatro, poesía y otros textos menos literarios.

Profesor normalista con especialidad en literatura, fue, desde niño, muy enfermizo y eso lo obligaba a pasar largas temporadas en cama, en donde su gran compañera fue –y lo sería toda la vida- la lectura. Se cuenta que era tan desmedida esta pasión que algún médico llegó a recomendarle que, durante unos seis meses, tratara de leer menos y de salir más a tomar el sol. Como a muchos autores, la lectura lo llevó a la escritura.

El párrafo que abre este escrito corresponde al capítulo 7 de Rayuela y lo comparto como una invitación a conocer y disfrutar la obra de Julio Cortázar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: