La cena del barrio

Renata.- Bueno, parece que ya está todo listo. Vamos a ver, la bebida en el refrigerador, la cena en la estufa, los vasos en su lugar, los cubiertos… bueno, ahora sólo falta esperar. Ojalá que no lleguen tarde. Hola, yo soy Renata. Esta cena es la primera que vamos a hacer los vecinos del barrio. Ojalá que salga bien para poder hacerla cada fin de mes. Mmmm con lo que me encantan las fiestas. Hoy vamos a ser pocos porque apenas nos estamos organizando, viene Toñita, viene Juan José y viene un vecino del que no me acuerdo su nombre, pero le decimos El Chaparrito. Es que se acaba de cambiar al barrio, y es muy serio, casi no platica con nadie: de su casa al trabajo y del trabajo a su casa. Nunca se le ve de ocioso o con malas compañías. Es un encanto de muchacho. (tocan a la puerta)Toñita.- ¡Hola! ¿Se puede?Renata.- Pásate, Toñita
Toñita.- ¿Cómo estás, Renata?Renata.- Aquí, lista. ¿Oye, esa blusa es nueva?Toñita.- Sí, ¿qué tal? Era la más elegante y más cara de toda la boutique.Renta.- ¿Deveras? Pues parece como del Pancho Villa.Toñita.- ¡Ay, no cómo crees! Si ya sabes mis gustos… por cierto, esa falda no te la conocía.Renata.- La compré ayer.Toñita.- Ay, cómo, si los viernes no abren La Pulga.Renata.- Ay tú, diario tan bromista.Toñita.- Y tú igual, chula. ¿Te ayudo en algo?Renata.- No, gracias, ya está todo listo. A ver a qué horas llega Juan José.Toñita.- ¡Uyyy quién sabe! Ya ves cómo es de impuntual. Renata.- Y de desidioso, nunca quiere participar en nada, ya ves lo invitamos a la reunión que hicimos para organizar la cena y nunca llegó.Toñita.- Ay, sí, qué pena, yo tampoco pude.Renata.- ¿No pudiste o no quisiste?Toñita.- Ay, cómo eres, Renata. (Tocan a la puerta). Mira, creo que ya llegó Juan José.Juan José.- (entrando) Buenas noches. Hola. Qué gusto.Las dos.- Hola. Pásate. Bienvenido.Renata.- Siéntense por favor. (Se sientan a la mesa). Ahorita les traigo algo de tomar.Juan José.- Para mí una cervecita para empezar.Toñita.- Y a mí un vodka tónic.Renata.- Ay, qué pena, pero no hay ni cerveza ni vodka.Juan José.- …Bueno… entonces un ron con coca.Toñita.- Eeeh, y yo un coctel margarita.Renata.- Ay, qué pena, pero tampoco hay de eso.Juan José.- ¡Ups! Toñita.- Bueno, ¿y qué hay?Renata.- Agua de jamaica.Juan José.- ¡¿qué?!Toñita.- ¡¿Nada más agua de jamaica?!Renata.- Ajá. ¿Quieren vaso chico o grande?Juan José.- Espérate, espérate, ¿cómo que nada más hay agua de jamaica?Renata.- Pues sí, así quedamos.Toñita.- ¿“Así quedamos” quiénes?Juan José.- ¿Y “así quedamos” cuándo?Renata.- El Chaparrito y yo, en la reunión que programamos para organizarnos, y que se habíamos convocado para el miércoles ¿se acuerdan?Juan José.- ¿Cuál Chaparrito?Toñita.- Renata habla del vecino de la esquina, el que anda diario muy perfumado.Renata.- Ése mero, tan simpático… y es que él no toma ni una gota de alcohol, por eso sugirió el agua de jamaica.Juan José.- Pero por qué se decidió eso… es absurdo… estamos en una fiesta y siempre se antoja tomar un poquito para ambientar, para relajarse, para convivir… de dónde salió esa idea tan disparatada…Renata.- Bueno, a mí me pareció una buena idea, ya ven que yo tampoco tomo.Juan José.- ¿Y los demás que dijeron?Renata.- No hubo demás; a la reunión sólo asistimos el Chaparrito y yo.Juan José.- ¿Tú tampoco fuiste?Toñita.- No. ¿Tú por qué no llegaste?Juan José.- …pues… asuntos, compromisos… Renata.- Bueno, pues ahorita ya ni qué. Les voy a servir su agüita. (Sirve). Salud.Juan José.- ¡Uff! Salud.Toñita.- Salud, pues.Juan José.- ¿Y dónde está ese condenado Chaparrito?Renata.- Dijo que iba a llegar tarde porque en su trabajo cierran hasta las diez, pero que si queríamos comenzáramos sin él, que no había problema.Toñita.- Bueno, pues yo sí quisiera comenzar con algo.Juan José.- Yo también. Traigo una hambre…Toñita.- Lo bueno es que nomás es una.Juan José.- Pues sí, pero parece que son dos.Toñita.- Ni me digas, conmigo ya las grandotas se están comiendo a las chiquitas.Renata.- Bueno, aquí está el primer plato de la noche. ¡Caldo de pollo! (Sirve)Toñita.- ¡¿Caldo de pollo?! ¿A estas horas?Juan José.- ¿Cómo caldo de pollo?Renata.- ¿Qué? ¿No les gusta?Juan José.- Pues para una fiesta no.Toñita.- Ni que estuviera enferma.Renata.- ¿Qué esperaban?Juan José.- Pues no sé… un lomo relleno… una pierna al horno… ¿verdad?Toñita.- Claro… unas pechugas empanizadas… una carne en su jugo… ¿a quién se le ocurre cenar caldo de pollo?Renata.- Al Chaparrito. Él hizo la sugerencia y yo acepté. (Comen)Juan José.- Oye, Renata, hubieran preguntado, decidir así, entre dos, es arbitrario.Renata.- No, ¿por qué? La invitación estaba abierta para que fueran todos. Y además no fue nada arbitrario: lo que se decidió fue por mayoría.Toñita.- ¿Cómo por mayoría?Renata.- Sí, el Chaparrito proponía y yo votaba, y entonces éramos dos votos contra cero. Toñita.- ¡Cómo es posible!Juan José.- ¡Qué barbaridad!Renata.- ¿A poco no me quedó sabroso? ¿Quieren más agüita? (Recoge los platos). Toñita.- Espero que el siguiente plato esté mejor.Renata.- ¡Uyyy, les va encantar! Me quedó deliciosoJuan José.- Qué bueno… qué bueno… ¿qué preparaste?Renata.- Pollo con verduras.Toñita.- ¿¡Qué?!Juan José.- ¿Pollo con verduras? Si no como eso desde que era niño y mi mamá me tenía que dar de cintarazos para que lo hiciera.Toñita.- ¿Pero cómo se te ocurre, Renata? ¿Qué nunca has ido a una fiesta en tu vida?Renata.- No se me ocurrió a mí, se le ocurrió al Chaparrito; ay, y es tan sensible, tan amable… que yo lo vi muy bien. Y es que es muy sano… no le gustan las grasas, los carbohidratos… cuida mucho su colesterol… y le encanta el pollo.Juan José.- Casi ni se nota.Toñita.- Ay sí, Renata, si no nos dices no nos damos cuenta.Renata.- Ahí les va. A ver… quieres ala o pescuezo.Toñita.- Esto no puede estar pasando… qué barbaridad.Juan José.- A mí me tocó una pata, qué horror.Renata.- Pues cómetela, ¿o quieres que traiga el cinto?Toñita.- Ja, ja. Sí, dale un cintarazo para que se le quite lo chillón.Juan José.- Cállate. Todo esto es por tu culpa.Toñita.- ¿Mía?Juan José.- Tuya.Toñita.- ¿Por qué, tú, nango?Juan José.- Hubieras ido a la reunión y hubieras propuesto otras cosas.Renata.- Hubieras, hubieras, hubieras… el caso es que no fue.Toñita.- ¿Y si tanto te hubiera interesado lo que íbamos a cenar ¿por qué no fuiste tú? Tú también hubieras propuesto otras cosas ¿no?Juan José.- Pero además, lo peor es que los gastos se hicieron con la cooperación de todos.Toñita.- Cierto, si nos costó a todos, lo mejor es que la cena hubiera sido con cosas que nos dejaran a todos satisfechos ¿o no?Juan José.- Por supuesto.Renata.- Lo que pasa es que no basta con cooperar, si no participas en la organización, en la toma de decisiones, pues entonces se entiende que estás de acuerdo en lo que otros decidan.Juan José.- En lo que otros decidan sin saber si voy a quedar conforme.Renata.- Pues sí: al que no habla Dios no lo oye.Juan José.- Bonita cosa.Toñita.- Qué horror, qué horror.Renata.- Ya, cálmense les va a hacer daño hacer corajes, y tan sabroso que está el chayote, la papita, el coliflor… mmmm.Juan José.- Caray, pensé que nunca me lo iba a terminar.Toñita.- Ni yo. Siento como si estuviéramos a la mitad de una terrible pesadilla.Renata.- Más agüita de jamaica para que se les baje. Ahora viene el plato fuerte. Una verdadera delicia. ¡Pollo con nopales!Juan José.- ¡¿Qué?!Toñita.- ¿Más pollo?Juan José.- Bueno, tú quieres que nos salgan plumas o qué.Renata.- ¡Qué les pasa! El nopal es muy medicinal. Eso dijo el Chaparrito.Toñita.- Claro, y de seguro él lo propuso.Juan José.- Y de seguro tú aceptaste.Renata.- Sí.Juan José.- Bueno, pero qué poder tiene ese… chaparro sobre ti.Renata.- No, ninguno, él es muy educado… pero no hubo ninguna otra sugerencia.Toñita.- ¿Y cómo iba a haber? Nadie más fue a la dichosa reunión.Renata.- Yo no sé por qué, todos estaban invitados.Toñita.- Yo confié en que Juan José iba a ir.Juan José.- Ay, sí, mira, y yo confié en que tú ibas a ir.Renata.- Bueno, pues si no participan, si no proponen ¿de qué se quejan? Hubieran querido otras cosas, pues hubieran ido.Toñita.- Pues yo me niego a comer más pollo. No sea la de malas y vaya a poner un huevo.Juan José.- Yo también me niego, antes de que empiece a cantar ¡¡¡kikirikí!!! Es más, ya me voy.Renata.- ¿Pero por qué? También hay postre.Juan José.- Sí, ya me imagino: gelatina de pollo.Renata.- Bueno, pues se van porque quieren. Nada más les aviso que para el próximo fin de mes vamos a hacer otra, ahí verán si quieren asistir a la reunión y proponer o dejar que otros decidan por ustedes.Juan José.- Por supuesto que voy a estar ahí.Toñita.- Y yo. Renata.- Aunque, claro, nadie asegura que lo que tú quieras vaya a ganar ¿verdad? Sobre todo porque la próxima vez esperamos que vayan más vecinos.Juan José.- No, pero al menos quedo conforme pensando que voté por lo que me gusta…Toñita.- …que no es lo mismo que nomás apechugar lo que otros dijeron sin tener siquiera la posibilidad de opinar.Juan José.- Así es. Bueno, nos vemos.Toñita.- Sí, adiós. Renata.- Gracias, que les vaya bien. (Se van. Renata recoge la mesa. Suena el teléfono) ¿Bueno? Sí soy yo. Ah, hola, qué tal. (Al público) Es el Chaparrito. (Al teléfono). Claro que puedes venir, la cena me quedó deliciosa. No, ya se fueron, lástima. Pero aquí podemos estar los dos muy a gusto, y claro, cenando lo que tú querías. Sí te espero. (Cuelga. Se retoca el peinado y el maquillaje.) Pues a esperar al Chaparrito. Lástima que no podamos ver más, porque la historia ya terminó. Lo que suceda en la cena… o después, se los platico en otra ocasión. Adiós.                                                Rubén MartínezColima. 2006.